jueves, 29 de diciembre de 2011

Pereza cósmica (Prólogo)

Hace casi un año desde mi última publicación en este blog. ¿Razones? Muchas y ninguna. Sólo una palabra: Pereza. Y una buena cuota de distracción, es conveniente decirlo. No quiero extenderme en explicaciones, ni hacer de esta prolongada ausencia un texto relevante. Escribo estas lineas porque me he propuesto para este 2012 volver a publicar con regularidad, combatir la apatía y la distracción y reanimar este espacio. Pero antes que nada, creo que debo unas disculpas a mi pequeño grupo de seguidores por haberlos abandonado sin explicación alguna. No hay promesas. Pero si muchas ganas. Ganas de ser constantes, de ser fuertes, de compartir, de retomar el camino... Pues bien, no hay más que decir... (Permítanme lo rimbombante) El detective salvaje está de vuelta.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Cinco pa' las doce

Faltan cinco para las doce – Dice Tunche

Que gracioso, como la canción - Contesta Macha.

¿Que canción?

No me digas que no la conoces…

Dos presos reflexionan sobre la inminente llegada del nuevo año apoyados en los barrotes de su celda. Ambos tienen la mirada fija en la nada. Uno de ellos luce más animado que el otro. En todo el pabellón hay un silencio total, ni un sólo murmullo. Faltan cinco minutos para las doce.

¿Cómo es posible que no la conozcas? – Macha voltea y mira a su compañero.

¿El que? – Tunche parece concentrado en otra cosa.

Que no conozcas esa canción. Si la ponen en todas las fiestas de fin de año, es una fija. ¿Acaso nunca fuiste a una fiesta?

Pues ahora mismo no la recuerdo.

“Las campanas de la iglesia están sonando, anunciando que el año viejo se va….

¿Te vas a poner a cantar ahorita?

Hey, no seas aguafiestas. Sólo estaba ayudándote a recordarla.

Gracias por la ayuda. Ya la recordé…

¿Sabías que el autor es un venezolano llamado Néstor Zavarce? Bueno después de él muchos la han cantado, aunque mi versión favorita es la de Gabino Pampini. ”Faltan cinco pa’ las doce, el año va a terminar, Faltan cinco pa’ las doce…

Macha se entusiasma y ensaya unos pasitos sobre su sitio. Tunche le lanza una mirada furibunda a su compañero de celda. Macha deja de cantar y se queda inmóvil. Unos segundos de sosiego. Tunche rompe el mutismo.

Ya es hora. ¡Feliz Año Nuevo!

Se acerca a Macha y le da un abrazo. Este se queda quieto, como petrificado. Una explosión retumba en el lugar. Le siguen gritos, insultos y disparos. El sonido de una estampida humana que se acerca. El nuevo año ha llegado. Empieza el motín.

martes, 31 de agosto de 2010

Caída Libre

Hay otro sueño que contar. Estoy caminando por una calle cualquiera, es un día normal, así lo parece; me cruzo con personas que caminan apresuradas, dirigen la mirada hacia el horizonte, nada los distrae. En cambio yo siento que algo no anda bien, esta sensación me viene a menudo en sueños; que algo está a punto de suceder. ¿Cómo lo sé? No lo sé, lo presiento. Me detengo frente a un gran edificio, las piernas me pesan y ya no puedo avanzar; miro hacia arriba, los rayos del sol me ciegan, hago una visera con mi mano. Veo a un hombre parado al borde del techo. Éste abre los brazos y se deja caer, me quedo clavado en el lugar, no atino a moverme aun sabiendo que aquel cuerpo puede impactar directamente contra mí. El tiempo se dilata, puedo presenciar claramente la caída de aquel cuerpo anónimo, el momento del impacto se prolonga de forma aterradora. Una corriente de aire toca mi nuca, el cuerpo se estrella contra el techo de un auto estacionado a pocos metros de donde estoy detenido, las lunas de las puertas estallan, pequeños cristales caen esparcidos a mis pies. Sigo anclado al piso sin poder moverme, dirijo la mirada hacia el rostro del cuerpo que acaba de aterrizar. El momento de terror. ¡Es mi rostro! Soy yo el que acaba de saltar de ese inmenso edificio, es mi cuerpo el que acaba de aparecer de forma brutal. Contemplo mi cara ensangrentada, hay una mueca de miedo, un gesto de horror. ¿Qué he visto allá arriba? ¿Por qué me he lanzado desde lo alto de ese puto edificio? ¿Me he lanzado yo? ¿Cuál es el origen de esa mueca de miedo? ¡Mierda! Me despierto...

sábado, 31 de julio de 2010

Cabeza de Avestruz

Los chicos de Agárrate Catalina están de vuelta, estrenando nuevo espectáculo y nueva casa. El castigo como instrumento aleccionador, ¿Dónde está el límite? ¿Se asumen las consecuencias? Pasajes de nuestra infancia, momentos alojados en algún espacio de nuestra memoria, son revisados y expuestos ante nuestros ojos en un impecable montaje de circo y movimiento que estará en cartelera en una breve temporada. Cabeza de Avestruz fue uno de los ganadores de la primera Convocatoria de Ayudas a la producción y exhibición en Danza, abierta por el Centro Cultural de España.

Sinopsis:
Niños protagonistas de un mundo de ilusión y juego. Padres perdidos en un laberinto sin respuestas, imponen castigos socialmente aceptados. Los niños dejan el juego, convirtiéndose en extras de sus propios mundos. Padres que no encuentran a sus hijos, hijos que no encuentran respuestas.

Casa Agárrate Catalina! - Jr. 28 de Julio #277, Barranco. (espalda de la biblioteca de Barranco)
Funciones de Viernes a Lunes
Del 30 de Julio al 14 de Agosto
Hora: 8pm
Entrada adultos: 30 soles
Entrada estudiantes y jubilados: 20 soles
Informes y reservas: 247 5860

ELENCO
Luis Miguel Belleza
Inés Coronado
Cori Cruz
Margot Lozano
Augusto Montero
Carlos Olivera
Carola Robles
Miquel de la Rocha
Mónica Silva

DIRECCIÓN
Lucía Meléndez Prieto
Miquel de la Rocha C.
PRODUCCIÓN GENERAL
Diego Gargurevich
SONIDO
Julio García
EDICIÓN MUSICAL
Alan Malcom
ESCENOGRAFÍA
Carlos Abril
DISEÑO GRÁFICO
Angelica Albarracin
FOTO
Renée Lozano


miércoles, 30 de junio de 2010

Escenas Familiares/ Capítulo 1. Desayuno

Un padre de familia está sentado a la mesa con su pequeño hijo. Ambos toman desayuno frente a frente. El padre tiene puesto el terno gris que lucirá durante el día en la oficina, la camisa es blanca y la corbata azul con cuadritos. El hijo tiene seis años. El padre observa con impaciencia a su hijo a la vez que bebe rápidamente su café. -Termina rápido el cereal que vamos a llegar tarde – Le dice a su primogénito. El niño se toma su tiempo y disfruta el sabor de las hojuelas con sabor a chocolate y canela combinadas con leche; para él no hay prisa. De pronto, levanta la vista y fija su atención en un punto por encima de su progenitor. Éste se lo queda mirando. -¿Qué te pasa?, ¿Tengo algo en la cara?- dice el padre.

- Papi, detrás tuyo hay un señor parado. Creo que es un fantasma.

El padre sonríe y le da un último sorbo a su café. - ¿Ah sí? ¿Y cómo es él? -

- Es como de tu tamaño, lleva un terno como el tuyo y tiene una mirada ausente. -

- ¿Una mirada ausente? Ya. Pues salúdalo de mi parte - Agrega el padre en tono burlón.

El pequeño levanta el brazo y mueve su mano ligeramente. – Creo que no quiere hablar conmigo, si no contigo -. El hijo vuelve su mirada hacia los ojos del padre, tiene un gesto sereno, demasiado sereno. El rostro del padre cambia de expresión, la sonrisa se ha esfumado dando paso a una sutil mueca de miedo. El sosiego de los ojos de su vástago contrasta con la turbación que él empieza a sentir en ese momento. – Papi, ¿no vas a voltear? ¿No me digas que tienes miedo? – El padre no sabe que contestar. Un ligero frió recorre su espalda al mismo tiempo que una gota de sudor baja por su mejilla. El hijo ahora sonríe.